El profesor pasó por delante mia y preguntó a mi compañero. Yo sonreí y suspiré aliviada.
_________
"Que no diga mi nombre, que no diga mi nombre, que no diga mi nom..."
El profesor paró delante de mí y repitió la pregunta. No sabía la respuesta. Bajé la mirada, angustiado.

5 comentarios:
a los dos, os acompaño en el sentimiento.
muy buen punto de vista.
A alguien le toca siempre... Es ley de vida.
En esto yo he tenido bastante suerte, o más bien es estadística. xD
Lo mejor es saber la respuesta.
Mañana, pasa por mi blog. Sale la casita de muñecas.
Tuviste suerte esta vez y él no. Para no pasar ese "mal rato" por si dice tu nombre, es mejor prepararse bien antes. De todas formas, a todos nos ha pasado algo parecido en clase alguna vez...
Un buen relato o mejor relatos en paralelo, Isa.
Besos.
Publicar un comentario en la entrada